Teresa Carreño en Madrid: su primera visita a España
La primera visita de la pianista venezolana Teresa Carreño a la capital española se remonta a 1866, cuando contaba con tan solo 13 años. A pesar de su juventud, ya había recibido el respaldo de Franz Liszt, lo que la situaba dentro de la élite musical europea.
Sus primeras actuaciones en Madrid se desarrollaron en círculos privados y selectos: empresarios, alta sociedad madrileña, la corte española y el Teatro Real.
Primera visita a Madrid (1866)
El periódico semanal de literatura y bellas artes El Arte (18 de noviembre de 1866) recogía así sus primeras impresiones:
“Hemos tenido el gusto de oír en el piano a la señorita doña Teresa Carreño, que ha venido de París con objeto de hacerse oír en esta corte. Sí, decimos que la señorita Carreño es una niña, pues apenas cuenta 13 años.”
“La señorita Carreño, con sus tiernas y delicadas manos, acomete en el piano pasajes de tan difícil ejecución y de tal fuerza, que asustarían a las nerviosas y vigorosas manos de los presdigitadores de semifusas. Y, sin embargo, bien podemos asegurar que este es el menor mérito de la joven pianista. ¡Qué brillantez, qué limpieza, qué elegancia, qué sentimiento en la expresión de lo que toca!”
Triunfo en el Real Conservatorio de Madrid
En el número 10 de la Revista de Bellas Artes (9 de diciembre de 1866), se relata su actuación en el Real Conservatorio de Música y Declamación de Madrid:
“Teresa Carreño, la joven admirable que excita en estos momentos la atención del mundo artístico […] puede y debe estar satisfecha: Madrid le ha hecho justicia. Su presentación ante nuestro público no ha sido una exhibición, sino una prueba y un triunfo.”
El concierto reunió a un público experto formado por artistas, literatos y conocedores de las bellas artes, que acudieron para comprobar si su fama estaba justificada.
“Seguidamente se presentó Teresa, siendo recibida con una salva de aplausos. […] comenzó a interpretar una difícil fantasía de Liszt sobre motivos del Rigoletto. El auditorio no respiraba.”
Tras su interpretación, fue aclamada con entusiasmo y obligada a salir al escenario en varias ocasiones:
“Nadie permanecía indiferente […] las señoras arrojaban ramos y coronas que Teresa recogía con candorosa modestia.”
Ante la insistencia del público, volvió al piano para interpretar una Balada de Chopin:
“Tan delicada, tan sentida, tan poética, como los sueños que deben cruzar por el alma de los inocentes.”
La crítica concluía con una afirmación rotunda:
“Teresa es un portento, un milagro de la naturaleza, que será la admiración del mundo entero.”
Actuación en el Teatro Real
La revista La Escena (n.º 10, 1866) recoge también su actuación en el Teatro Real:
“En la noche del jueves 20 se presentó de nuevo la célebre pianista señorita Carreño […] tocó en los entreactos con maestría y precisión dos fantasías: una sobre el Miserere de Il Trovatore, de Gottschalk, y otra sobre la ópera Norma de Bellini.”
Ambas interpretaciones fueron recibidas con un entusiasmo extraordinario, consolidando su éxito en la capital española.
Una joven prodigio en la Europa musical
La primera visita de Teresa Carreño a Madrid no fue solo un debut, sino una confirmación de su talento excepcional. Con apenas 13 años, logró conquistar a público y crítica, iniciando así una trayectoria internacional que la convertiría en una de las grandes pianistas del siglo XIX.

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