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Segunda visita de la pianista Teresa Carreño a España.

 


Segunda visita a Madrid. 1903.

La Carreño vuelve a Madrid, ya con 50 años, toca el concierto de Grieg en el Teatro Real. 22 de marzo de 1903.

Bajo la dirección del maestro Geronimo Gimenez, célebre compositor español, y acompañada por la orquesta de la Sociedad de Conciertos de Madrid, la pianista toca el concierto del músico noruego, Grieg. Cabe recordar la admiración que profesaba este compositor por la interprete. En alguna ocasión el mismo Grieg la dirigió con esta obra. Sin duda la crítica más halagadora fue la del propio Grieg: “Señora, no sabía que mi concierto fuera tan hermoso”.

La crítica de la época escribe:

“El concierto en la menor (Grieg) fue la obra elegida por la señora Carreño para la presentación ante el público de Madrid. Sería ocioso rebuscar frases para que expresen el entusiasmo del público al terminar el concierto del músico noruego. Una tempestad de aplausos apago las últimas notas, y la gran artista salió varias veces a recibir, conmovida, el homenaje a su colosal talento”.

Otro crítico escribe:

“No recordamos ovaciones más grandes que las que obtuvo ayer Teresa Carreño. No hay que buscar en sus ejecuciones la nota íntima, de sentimiento femenino, ni en sus interpretaciones la poesía encantadora que suele constituir la característica de la mujer. Su temperamento es al contrario, grandioso, heroico. Todo lo ve a través de ese prisma; ritmos, melodías, frases, periodos; las ternuras y delicadezas las siente a lo grande, a lo Beethoven; los ritmos, con un vigor y una claridad asombrosos; articula las frases y hasta los motivos, destacando el valor rítmico de la figuración y dando así un carácter de precisión expresiva a cuanto ejecuta; los acentos los coloca donde es necesario y contribuyen a robustecer la frase melódica; la interpretación en general como salida del alma, como sentida, es de la que se imponen al público, dominándolo, avasallando por completo; sus ejecuciones son de las que levantan”.

   En el periódico “La Época” del 5 de abril de 1903. Hace referencia a último concierto de la Carreño y un concierto extraordinario de despedida.

  La sección del reportaje: Sociedad de Conciertos. Último concierto.

“La ovación hecha ésta tarde a Teresa Carreño no ha sido en zaga a las que se le hicieron en las dos sesiones anteriores. La de hoy tenía el aliciente de figurar en ella el concierto en mi bemol de Beethoven (Emperador), obra en la que el gran músico alemán vuelve la vista a las antiguas formas, cuyo andante parece escrito bajo la impresión de pena que le produjo la muerte de Haydn. Teresa Carreño lo ha tocado todo él con una ausencia de efectismos, una pureza de sentimiento y una conciencia artística por todo extremo acreedoras a un aplauso incondicional y entusiasta.

"En la tercera parte ha producido una gran impresión ejecutando un impromptu, de Schubert, el vals Nº 6 de las Soirées de Viena, de Schubert-Liszt, la marcha militar en re, de Schubert, ornamentada y recargada con toda clase de dificultades y diabluras de mecanismo por Tausig, y sobre todo en el Concerstück; de Weber, en el que los aplausos ahogaron completamente el final".

"De gracia ha tocado un Nocturno, de Tchaikovsky, encantador y romántico; el vals de Chopin en la bemol y su Petite Valse. El público no se cansaba de aplaudir, y con razón sobrada; artistas como la Carreño, temperamentos como el suyo, y por añadidura, de nuestra raza y nuestra sangre, no los tenemos todos los días a mano".

   "La orquesta bien dirigida por el maestro Giménez, ejecutó en la primera parte la obertura de Anacreonte, de Cherubini, y el Peer Gynt, de Grieg".

   "Probablemente el martes habrá un concierto extraordinario, para despedida de Teresa Carreño”. 


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