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Aprender piano en la era de la distracción: el reto de estudiar con atención

Observando esta antigua caricatura vemos una fiel representación del ambiente que unos padres inconscientes proporcionan a un niño para sus prácticas. !Un desastre!

 Una niña intentado practicar en medio de una sala donde está: un bebe llorando en el suelo, su hermanito tocando el tambor y la trompeta, mientras por otro lado la madre está en amena charla y juego de naipes. ¿Cuántos casos como éste no ocurrirán en algún sitio? y no solo esto pasa en el caso de los niños sino también de adultos que pretenden practicar en un medio lleno de distracciones. ¿Cómo podemos concentrarnos con ruidos alrededor, gente charlando, una televisión encendida?    El aprendizaje de cualquier materia no se puede llevar a cabo satisfactoriamente sin la atención puesta al cien por ciento. Cualquier alumno que quiere progresar en sus prácticas necesita privacidad, intimidad, silencio. Ha de estar en contacto con sus propias percepciones, necesita observar, reflexionar sobre lo que está haciendo. Claro que es una actividad solitaria, pero no hay otro camino.

  Vivimos en la era de la dispersión y falta de atención. Una era donde la mayoría de la gente, por ejemplo, se cita a comer con otra persona en un restaurante, pero está intermitentemente mirando el móvil, revisando redes sociales o cualquier cosa sin conectar realmente con la otra persona. ¿Acaso dos personas se pueden comunicar así, con la atención puesta en otra cosa que no sean las palabras de su interlocutor? ¿Qué nivel de comunicación es ése? Esto se extiende a casi todo, el trabajo, estudio, el escuchar música en casa o en un concierto. En consecuencia estas personas encontrarán muy adecuada la escena de la caricatura aquí expuesta. 

   ¿Cómo un alumno puede preparar su clase en tales condiciones? Estudiar  necesita concentración absoluta para que el esfuerzo no sea en vano. ¿Cómo no van a cometerse fallos y estos pasar desapercibidos, estudiando con la mente perdida en otro lado?      Las distracciones pueden tener su origen no sólo a nivel externo sino también pueden venir del interior de la persona, pueden venir de una mente con un dialogo interno turbulento, con pensamientos ajenos a la acción de tocar el piano. Por ejemplo, un pianista en un concierto no podría tocar bien un preludio de Bach, pensando en: “¿Habré cerrado con llave la puerta de la casa?” “Espero haberle avisado a fulano de aquello” “!Uy! esa persona como tose” “No sé si iré a tal sitio luego”. Ese pianista no daría el resultado deseado, sería una interpretación sin sentido y contenido. Ese interprete tiene que conectar con la música, con la obra que ha aprendido y transmitir el mensaje de ese preludio de Bach.

   La concentración mental también requiere entrenamiento. En el piano la atención siempre tiene que estar puesta en el aquí y ahora al tocar, practicar, repasar, aprender. Por eso, recomiendo a mis alumnos sitúen en casa  el instrumento en un sitio privado ajeno a interrupciones de cualquier tipo. De lo contrario, cualquier esfuerzo es tiempo y energía perdida.   Otra cosa que nos acompaña en estos tiempos y va aunado a la dispersión, es la prisa por un resultado instantáneo. El ejercicio y calidad de cualquier arte es contrario a la inmediatez tecnológica en la cual vivimos. En otros ámbitos es sumamente útil y seguramente también muy útil en otros géneros de música, que no es a la cual me dedico.  El piano es un arte y su práctica una meditación, no se puede rendir bien al estudiar si se está pensando en la meta y no en cómo hacer el camino para ese fin. La meta claro que tiene que estar ahí, en la mira y sin olvidarla. Mientras no se haya llegado a ese punto, hay que poner todos los sentidos en acondicionar el camino previo, y saber esperar.    Estudiando, aprendiendo, practicando o dando un concierto piensa primero en el aquí y el ahora. El resultado será una consecuencia. Te recomiendo elijas para tu piano un sitio idóneo que propicie una práctica atenta y fructífera. A.Guzmán Roldán

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